A mediados de los noventas el emblemático fundador de Apple Steve Jobs pronosticaba en una entrevista televisiva cual sería el futuro del Internet.

En ella imaginaba un mundo en el que el comercio real se trasladaría al comercio electrónico, en el que todas las tiendas venderían a través de un catálogo en línea y los usuarios tan solo deberían de comprar haciendo unos cuantos clics desde la comodidad de su hogar.